La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo le hiciste sentir.”
Las audiencias anhelan mayor participación. Está quedando obsoleto el modelo de comunicación unidireccional en el que un ponente omnisciente sube al estrado para impartir conocimiento a sus ignorantes súbditos cual monarca absolutista. Estar sentado muy quieto escuchando a un ponente hablar no es el mejor marco de aprendizaje. Las audiencias quieren participar, no ser espectadores pasivos. Ha nacido el transceptor.
Las presentaciones son cada vez más conversaciones. La audiencia tiene mucho que aportar. Comprométela activamente en la cocreación de tu presentación. Toda presentación debería ser una experiencia para el disfrute y enriquecimiento de todos. Permite a la audiencia formar parte activa en ella. No hables tanto y escucha más. Aprende a leer sus rostros. Si no se involucran en tu presentación, no los culpes a ellos: tú eres el único responsable.
¿Cómo puedes animar a la audiencia a que participe? Se me ocurren al menos siete ideas muy potentes: